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Teoría sobre el origen de Máguez

 

   

Por  Manuel Antonio Berriel Perdomo

 

 Máguez: (Maguen o Aldea de las pitas).

 

Cuando se habla de Máguez se suele decir que es una continuación de Haría, especialmente por quienes le ven desde la Montaña de Malpaso, al unirse en la distancia los dos valles, pero tiene su singularidad, su propia historia, si bien estrechamente unida a la otra localidad por diversas razones: administrativas, familiares, de propiedad territorial, sociales, de ocio, etc. 

No existen noticias concretas del origen del nombre de las distintas localidades que integran el Municipio de Haría. 

Como hemos dejado constancia en otro apartado y volvemos a repetirlo en éste, como previo a la cuestión a tratar y para fundamentar una consideración posible, decíamos que se han formado relaciones de topónimos de la isla, entre los que se encuentran muchos de la zona norte, que expresan como eran o son conocidos por sus habitantes, respondiendo a diferentes consideraciones, a diversos motivos, a lo largo de los años, si bien en ocasiones vienen limitadas tales relaciones a mencionar la existencia de algunos de esos topónimos con que se conoce un lugar, una localidad, y reseñarlos como perteneciente a tal o cual municipio. 

Sin embargo siempre hemos tenido la duda, generalmente difícil de resolver, del porqué de un nombre, y la curiosidad de saber cuál fue la razón de su existencia, que le llevó a los habitantes de un lugar a asignarle un nombre determinado, a reflejar en una expresión uno o varios elementos que le caracterizan y diferencian de otros lugares o localidades, quedando sintetizados en un vocablo por su singularidad. 

Esto ocurre con el nombre de Máguez, lo mismo que Haría, Yé, Orzóla, Tabayesco, Mala, Aganada, La Ganta, Tenales, La Capellanía, la Cancela, las Casillas, Portillo de Bonilla, los Cascajos, Tahoyo, los Cercados, Cercado del Coronel, La Majadita, Las Cuevas, La Pared del agua, Los Lajares, el Bardo y tantos otros, cuya relación sería larga, pero que responden a motivos diferentes.

Aldea de Máguez y Montaña de la Corona 

Por lo general los nombres con que actualmente conocemos los diferentes lugares responden a la concurrencia de determinados caracteres físicos en el entorno del mismo, las funciones que cumplía, el nombre del propietario o el cargo que desempeñaba. 

La pregunta que suele hacerse es la de si estos nombres existían o no antes de la conquista. 

Algunos de ellos seguramente tienen un origen anterior a la llegada de los francos-normandos en 1402, no como localidad, pero sí como lugar de asentamiento de un grupo humano, más o menos reducido, según la época y las circunstancias del momento. Sin embargo, en su mayoría parece concurrir elementos que nos lleva a situarlos en un tiempo posterior a la fecha indicada. En ocasiones estaremos ante unos nombres aborígenes, algunos afrancesados, otros castellanizados e incluso africanizados, pero la mayor parte responden a vocablos y conceptos castellanos y andaluces, muchas veces modificados con su uso a lo largo de los años o por omisión de alguna letra a la hora de su escritura. 

Pretendemos en este momento únicamente tratar de aproximarnos al origen del nombre de la Aldea de Máguez. Se han barajado diversos vocablos parecidos, pero con distinto significado, intentando descifrar que fue lo que dio origen a tal denominación. 

Como sinónimos de Máguez se han utilizado diversas palabras, con cierta relación etimológica. Son estas: maho, mage, majos, magos, maguas, maguen, de las que pasamos a hacer una pequeña referencia. 

Maho: Con este vocablo, luego majos, es como se le ha llamado a los antiguos habitantes de Lanzarote y Fuerteventura, pero también se ha designado así el tipo de calzado que usaban los aborígenes y que confeccionaban con pieles. 

A lo largo de los tiempos, de acuerdo con los elementos disponibles en cada época, el campesino de Máguez, sin generalizar, como en cualquier otro lugar y con variado material, hasta bien entrada la década de los años cincuenta del siglo XX, utilizaba un calzado compuesto de cubierta de las ruedas de los vehículos y dos tiras de cuero cruzadas sobre el pie y otra en torno al talón, lo que se conocía con el nombre de soleta.

En la observación que realiza Olivia M. Stone, con motivo de su estancia en

Haría y su recorrido por el viejo Malpaís de Máguez y la Cueva de los Verdes, los días 24 y 25 de enero de 1883, que recoge en su obra " Tenerife y sus satélites'5, hace referencia al calzado que usaban los hombres diciendo: "calzan simples trozos de cuero doblados hacia arriba sobre los empeines y sujetos por delgadas tiras de cuero, a modo de sandalias, sin tacones ni clavos". 

Estos mahos no son suficientes ni singulares para ver en la denominación del calzado el origen de la palabra Máguez, una vez que se hace referencia a su utilización en toda la isla. 

Magos: Como derivación de majo o el equivalente francés "mage", se ha utilizado para designar hasta los tiempos actuales a la población que habita en las zonas rurales, generalizado por todas las islas del archipiélago. 

Esta palabra tampoco nos sirve de concepto diferenciador con relación al nombre de la localidad de Máguez, en cuanto que se ha aplicado a todos los pueblos del interior y asimismo en otras islas. 

Maguas: Era así como se conocía entre los aborígenes, especialmente en Gran Canaria, a una especie de vírgenes, hari-maguas o solo maguas, que vivían en común, en una especie de convento, como señala R. Verneau. Practicaban ceremonias religiosas en las partes más altas, eligiendo un peñón que dominase los alrededores, por lo general solicitando las lluvias, que siempre fue la base de la economía, incluida la ganadera, primer y esencial medio de vida. 

Abreu Galindo escribe que estas mujeres, que llamaban "magadas", vivían con recogimiento, como religiosa, que se sustentaban con lo que les daban, vestían con pieles largas y se encomendaban al que estaba en lo alto que gobernaba las cosas de la tierra. (Una especie de vestales de la época clásica). 

Rene Verneau añade, al referirse a las maguas, que enseñaban a los jóvenes a preparar las pieles y cortarlas para hacer los vestidos, a trenzar el junco y las hojas de palmera, a hacer las vasijas y los collares, a moler el grano y a utilizar los colores. 

Además de dichas funciones, Agustín Millares Torres atribuye a esta especie de sacerdotisas la de lavar los niños recién nacidos, con un ceremonial que recordaba el bautismo de los cristianos. 

Se ha escrito recientemente que el nombre de Máguez proviene del vocablo "magua" y así figura en una página web. Sin embargo consideramos que por lo general no se suele utilizar una expresión de magua, de pena, lastima o dolor para designar un lugar determinado, muy al contrario, siempre que se le da un nombre a algún sitio es para ensalzarlo, destacar una victoria, el mérito de una persona y las características especiales de un lugar, en atención a sus valores naturales o su importancia para distintas facetas de la vida del hombre. 

Viera y Clavijo también usa esta expresión de magua, pero puede ser alteración de la palabra en su escritura o sonido. 

Lo cierto es que no hay datos que nos permita determinar la existencia de las "maguas" en esta localidad en tiempos pasados, ni vestigios arqueológicos sobre su sistema de vida, funciones ni ceremonias en los altos que rodean el valle de Máguez, como la Atalaya, Gayo, Los Castillos o Montaña de Los Llanos. 

Maguen: La palabra maguen (maguey en la américa caribeña) es sinónimo de pita, también agave. Como alteración de ésta el término magave y en el cambio de letra del castellano antiguo los de magaue-mague.

En diccionario de palabras aborígenes se cita maguen como expresión que utilizaba la población canaria para designar a las pitas o piteras; sin embargo esta misma denominación recibía dicha planta (*) en los pueblos del mediterráneo, lo que nos permite considerar que ha existido una derivación de tal expresión y su significación desde dicha zona, así como una coincidencia con la americana "maguey". 

(*) "Planta vivaz, de raíz fibrosa, tronco grueso y bajo, hojas gruesas y suculentas con espinas laterales y púa terminal. 

R. Verneau en su obra Cinco años de Estancia de las Islas Canarias (1852-1856) menciona esta planta y dice:'5... se le sacan filamentos textiles con los que se hacen cuerdas excelentes, que sirven para la fabricación de tapices muy sólidos. El inmenso pedúnculo que sostiene las flores se emplea como espiga en las techumbres de los establos e incluso en las casas". 

La extracción de fibras de las piteras se hacía aún en Haría/Máguez en los últimos años de la década de los cuarenta del siglo XX. Se sometían las hojas al fuego hasta que su corteza se ablandase, tras lo cual se raspaba y separaban los hilos de su interior y una vez secos se trenzaban, creando el "hilo de pita". Se utilizaba en el amarrado de los sacos y en cualquier otra acción de fijeza que necesitasen agricultores y ganaderos. Seguramente respondía a una vieja tradición de adaptación a los elementos naturales y a la falta de ese tipo de cuerdas en aquel momento, después de una contienda nacional, en que escaseaban muchos productos, hasta que se generalizó en el mercado los ovillos de hilo de pita. 

Al pedúnculo de las flores se siguió dando la misma aplicación que le atribuye

R. Verneau hasta épocas recientes, en cuando a los cobertizos de animales, al que pude atribuirse otro uso, muy generalizado, el de sostén de guelderas, dado su ligero peso (utensilio circular de pesca confeccionado con alambre en torno a un aro, que sostiene una cuerda a un pitón, pedúnculo de las flores de la pitera), sin olvidar su uso en ocasiones para receptáculo y transporte de hurones. 

Sin que se conozca el momento en que comenzó a señalarse con la palabra "Máguez" a esta Aldea del norte de Lanzarote, si es verdad que constituye, según entendemos, la expresión que se acerca más a una justificación del porqué de dicho nombre. 

Ya decíamos en otro lugar que generalmente los nombres con que conocemos los diferentes lugares responden a varios factores, entre ellos "la concurrencia de determinados caracteres físicos en el entorno". 

El entorno de Máguez reúne los elementos de los que puede derivar su nombre: "Las pitas", más conocidas aquí como piteras. Estas se extienden aún hoy por todos los alrededores de esta localidad. Destacaba en el inicio del denominado "camino de las piteras". Continúan existiendo en abundancia en toda la ladera que da al valle de Máguez (falda de la Atalaya), a los lados del camino de los Cascajos, en el llano de Tahoyo y en la zona de Cercado del Coronel, del viejo Malpaís de Máguez. 

De estas pitas o maguen, consideramos puede derivar el nombre de la localidad, que en un momento no determinado comenzó a conocerse como "Aldea de las pitas" o Máguez, a medida que crecía en población, pasando de un par de cortijos asilados a constituir un núcleo agrupado.

El nombre de Máguez figura en documentos de principios de los años mil seiscientos, sin que se descarten fechas anteriores. Generalmente como prolongación de la titularidad de terrenos por herencia o compra de quienes iniciaron su primer asentamiento en busca de la fertilidad de la vega de Máguez y, en parte, por arrendamiento de Los Llanos de los señores de la Isla y algún que otro cortijo en su entorno, inmediaciones de la zona de las Cuevas- Cercado del Coronel-Balichuelo-Pared del agua; existiendo referencias a titulares de terrenos de mucha superficie por dichos lugares en el siglo XVII, como era el caso del capitán Juan Perdomo Betancort, de quien se refiere cien fanegas incorporadas a la dotación de una Fundación. 

La consideración de aldea para la localidad de Máguez entra dentro de una de las formas tradicionales e históricas de asentamiento poblacional, con una cierta importancia, sin gobierno propio, pero dependiendo del Lugar, Haría, donde reside el Alcalde pedáneo y la junta de vecinos, hasta la constitución en sede del ayuntamiento, con su creación en el siglo XIX. 

La existencia pasada de esta figura, junto con la de Mala, en lo que es hoy Municipio de Haría tiene su constancia en épocas recientes, como recuerdo del pasado, en el Anuario Comercial, Industrial y Profesional de Canarias, que ha venido recogiendo de forma expresa (años 1927 y 1936) la denominación de Aldea de Máguez, junto a las figuras de Lugar y caseríos. 

A.B.

 


 
 
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