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 D. Alpidio Curbelo Romero.  Nicolás el de la guagua
Por Jesús Perdomo Ramírez

 Publicado en la Hoja de Haría número: 503

Hoy vamos a escribir sobre un personaje que ha contribuido con su constancia, generosidad y pudor al municipio de Haría. Nos referimos a D. Alpidio Curbelo Romero, más conocido como Nicolás el de la Guagua.

Nacido en el pequeño pueblo de Máguez, el día 15 de septiembre de 1917, desde muy joven tuvo que trabajar para mantener a su familia. Su padre emigró a Cuba y nunca más volvió, aunque recibieron algún envío de dinero de esa tierra tan lejana.

Empezó a manejar camiones siendo aún niño, cuando tenía 13 años, ante la imperiosa necesidad de contribuir al sostenimiento familiar. Cumplidos los 18 años de edad se matricula para la obtención del carnet de conducir, encontrando un inconveniente con su nombre, pues hasta ese día se llamaba Nicolás. Arreglado este obstáculo consigue sacar el permiso de conducción.

Le toca vivir la guerra civil española. Fueron momentos tensos y llenos de emoción. Durante esos tres años sirvió en el Regimiento italiano 18 de julio. Posteriormente pasó a ser miembro del voluntariado de la motorizada, que era lo que le gustaba.

Al terminar la guerra civil, Nicolás el de la Guagua, vuelve a su pueblo. Conoce a Dª Julia Betancor Betancor y tras un escueto noviazgo contrae matrimonio. Este enlace es bendecido con 16 hijos. En 1964 recibió una medalla y premio de natalidad de 15.000 pesetas, de las antiguas monedas. En 1980 le concedieron dos viviendas en un barrio de Arrecife.

No fue casual que tuviera familia numerosa, pues su hermano Matías fue padre de 18 hijos. Otra familia numerosa, excepcional por el número, en la montaña de Haría, fue la de Machín, que también tuvo 18 hijos.

En 1955 empieza a trabajar en las guaguas-Lanzarote, empresa de transportes “Gil Hernández y Hermanos”, luego Transportes de Lanzarote S. A., siempre en la línea norte. Hacía dos jornadas completas para poder mantener a su familia, amén de sus cultivos agrícolas durante los fines de semana.

En 1967 ocupa la presidencia del equipo de lucha de Máguez cuya Junta Directiva participa en la unificación de los equipos del Máguez y Club Lucha de Haría para crear el “Club Deportivo de Lucha Unión Norte”. Su personalidad, generosidad y el servicio caritativo fueron sus constantes vitales para todos aquellos que acudíamos a él.

Falleció el día 20 de enero de 1996, dejando viuda e hijos.

El Ayuntamiento de Haría en sesión plenaria celebrada el día 2 de junio acordó rotular su nombre en una calle de pueblo de Máguez. Será efectivo su reconocimiento, el día 26 de junio 2010 cuando descubran una lamina: Alpidio Curbelo, “Nicolás el de la Guagua”.

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Extracto: La Hoja de Haría nº 496

Por Gregorio Barreto

Alpidio Curbelo Romero “Nicolás el de la guagua”


Nació el 15 de septiembre de 1917 en el pueblo de Máguez. Comenzó a trabajar como conductor en la empresa “Gil Hernández y Hermanos” desde 1952, momento de su fundación en la Isla. Era el encargado de realizar la ruta norte, desde Arrecife a Ye y viceversa.

Tras venderse la empresa a “Transportes de Lanzarote S.A.”, el servicio de guaguas pasó a conocerse con el nombre de “LA EXCLUSIVA”, donde D. Alpidio Curbelo continuó su trabajo hasta la jubilación. Por todo ello a D. Alpidio Curbelo se le conocía popularmente con el nombre de Nicolás el de la Guagua, Nicolás el de la Exclusiva, o también Nicolás el Chófer.

Todos los que le conocieron lo consideraban una excelente persona, de una extrema generosidad. Los hechos lo ratifican. No dudó en hacer los encargos y dar los recados que los vecinos y vecinas le solicitaban, incluso traía los medicamentos desde Arrecife cuando en Haría no había farmacia, pues mucha gente no tenía coche y tampoco podían permitirse pagar un taxi.

A D. Alpidio Curbelo se le recordará como una persona trabajadora y servicial. Nunca dejó a nadie en la parada, esperaba por los clientes si era necesario, a veces los recogía fuera de la parda y en algunas ocasiones ni siquiera cobraba el pasaje atendiendo a la situación económica de las personas.

El Ayuntamiento de Haría le rindió un homenaje por su trayectoria profesional y humana en noviembre de 1990 en el Centro Democrático de Máguez.

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Fuente: Alternativa Democrática de Haría

Nº 19- Mayo  2003

 

APUNTES PARA NUESRA HISTORIA

Alpidio Curbelo Romero (Nicolás el de la Guagua) 1919-1996 


 

Doce y veinte del mediodía de un caluroso día de abril de no recuerdo que año de finales de los sesenta. Nos apresuramos a recoger las escardillas un saco de hilo de bala, de los paperos, lleno de espiga de millo para la cabra y unas piñitas también de millo, aun tierno, para el puchero. Hay que subir la vereda pendiente, corta pero dura, al menos así la recuerdo, sobre todo después de una larga mañana escardando entre cazolejas (de las largas, esas en las que se plantaba a un lado millo y al otro judías de color). Vamos aun por la mitad del trayecto cuando se avista la guagua de Nicolás llegando al cruce de Arrieta. Apresuramos el paso y cuando llevábamos apenas unos minutos en el camino de Trujillo, la guagua se para junto a nosotros y se abren las puertas, amable... como siempre, servil...como nadie, Nicolás nos invita a subir y nos trae hasta Haría no sin antes preguntarnos por nuestra salud y esas cosas, hoy olvidadas, que forman parte de nuestro mayor acervo cultural "la educación".

Le acompañaba, como casi siempre en el sillón de al lado, seño Teófilo, creo que era su suegro, que traía las loterías y ayudaba a Nicolás en ese peregrinar casi diario por Arrecife en busca de la farmacia de don Rogelio, o la de Matallana o bien a la ferretería de Armas o Ramírez en busca de los encargos que los vecinos principalmente de Haría y Máguez le hacían. Era seño Teófilo hombre serio donde los hubiera, nadie recuerda verle en broma gratuita durante todo el año, respetuoso como el que mas y de intachable conducta. Pero que me aspe el diablo si, en llegado carnaval, no era tocado por designio del demonio; El hombre se transformaba y lo hacía a lo grande, siempre sorprendía a propios y foráneos porque, cada año, aportaba la estampa más recurrente. Me cuenta Manolo que uno de esos años aparece disfrazado de coneja madre, tan caracterizado como era posible en aquellos tiempos, (gracias mas a la imaginación y el trabajo que a los medios de que se disponía), y cuando se le acercan los niños empieza a "largar" conejitos que llevaba escondido, siendo la locura y alegría de una prole que corrían de aquí para allá intentando capturar a los asustados roedores.

Llegamos a la parada frente a la tienda de don Emilio junto a la molina ya entonces desmantelada, no sin antes haber dejado a no recuerdo quién junto a la tienda de Manolo Robaina, allí, como cada día esperaba Elías el cartero junto a alguna vecina; la correspondencia, medicinas y otros encargos eran entregados con esa afabilidad que le caracterizaba. Nosotros nos apeamos y agradecidos caminamos hasta la calle de los molinos. Nicolás y su vieja guagua continuaron hacia Máguez.

Bueno, con toda seguridad hubieron muchísimos más viajes, probablemente cada vecino de este municipio conoció a su "Nicolás el de la guagua" de una manera diferente, unos le recordarán en esos viajes a San Bartolomé llevando y trayendo al grupo de teatro fuera de su horario de trabajo, con el pequeño Antonio dormido en la caja del motor después de saborear una tapita de garbanzas; Otros le recordarán en las verbenas, en las fiestas patronales con sus amigos o en las tradicionales matanzas del cochino; Otros, más en la intimidad, le recordarán rodeado de sus nietos en Punta Mujeres, pero todos sin excepción recordarán al hombre que conducía la guagua y que siempre estaba dispuesto a hacer un recado en un tiempo en el que ir a Arrecife era todo un acontecimiento.

Cierro los ojos y le veo mirando por el retrovisor y parando, y esperando sin ninguna prisa a que el destino, que venía retrasado, no se quede en tierra, esperando a que suba también a esa guagua vieja y lenta, repleta de recuerdos entrañables, de gentes en blanco y negro, esa guagua de Nicolás rebosante de agradecimientos.


 

 

 


 
 
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Autores:  Oscar Torres  y  Jesús Perdomo